Es
interesante observar cómo en los últimos años
ha cobrado tanta relevancia el concepto de remuneración
variable. Fue en 1998 cuando por primera vez una empresa se acercó a
nosotros con el interés de definir un esquema salarial en
el cual, en lugar de realizar aumentos de salario al personal,
se aplicaran bonificaciones basadas en el desempeño. Desde
entonces, cada vez más nos encontramos ante organizaciones
interesadas en definir esquemas que relacionen el salario con resultados,
y cada vez más se observa cómo dicho tema se encuentra
en las mentes de las personas que por sus responsabilidades tienen
que administrar compensaciones.
En su concepto más simple,
hablar de remuneración
variable es hablar de un esquema salarial en el cual existe algún
componente que está relacionado directamente a un resultado
cuantitativo y el cual puede o no devengarse en función
de dicho resultado. Sin el deseo de repetir el desarrollo temático
expuesto en nuestro artículo “Mitos
y Realidades sobre la Remuneración Variable”, en esta edición
nos interesa concentrarnos en el proceso metodológico que
cualquier organización debe implementar para establecer
un sistema de remuneración variable específico o
individual, lo cual suele ser un trabajo que requiere bastantes
horas de dedicación para que el resultado sea efectivo.
En este sentido, vamos a concentrarnos en sistemas de remuneración
variable de corto plazo, es decir, aquellos que típicamente
se reconocen como comisiones o incentivos quincenales, mensuales
o trimestrales y se formulan para atender las particularidades
de un puesto de trabajo concreto.
En teoría,
dentro de cualquier organización se podría
definir un sistema de remuneración variable para cada uno
de los puestos funcionales existentes, aunque en la práctica
esto no sería muy sensato dado el volumen de trabajo que ello implica,
tanto en su diseño, como también en su operación
continua. Por esta razón, lo aconsejable es definir sistemas
de remuneración variable de corto plazo para puestos en
donde el producto es claramente identificable y el esfuerzo de
las personas es determinante en la obtención de dicho producto
(el ejemplo que no puede faltar: vendedor). Vale aclarar que cuando
en adelante hablemos de “sistema de remuneración variable”,
estamos hablando de un grupo de políticas y normas de cálculo
que determinan la forma de pago para un puesto funcional específico.
Paso 1: Determinar el Benchmark de Mercado
Cualquier sistema de remuneración variable debe partir
de un estándar de remuneración total esperado, es
decir, aun cuando la remuneración es precisamente variable ,
esto no significa que puede ser cualquier cantidad de dinero, pues
ello podría complicar la equidad interna si no se controla.
En fin, lo importante es conocer la mediana que paga el mercado
a puestos iguales o equivalentes al cual se está analizando.
Nos referimos al total de la remuneración pagada en el mercado,
aunque si se puede conocer el detalle de pago fijo y variable por
separado, mejor aun.
En ocasiones no se podrá conseguir información de
mercado que sea razonablemente comparable, en cuyo caso será necesario
recurrir al tabulador salarial que haya definido la empresa para
puestos del mismo nivel de clasificación.
Paso 2: Análisis de
Productos
El punto fundamental
para definir un sistema de remuneración
variable radica en definir claramente cuáles son los productos
que genera el puesto bajo análisis, así como la forma
de medir objetivamente la entrega de dichos productos en términos
de cantidad, calidad, tiempo y rendimiento. Es decir, para el puesto
de vendedor es tremendamente simple decir que el producto generado
es “monto de las ventas” (volumen de ventas),
pero qué pasa con el costo incurrido para vender (rendimiento
de la venta), la morosidad que resulta de su cartera (calidad de
la venta), la satisfacción del cliente en servicio postventa
(calidad de la venta), la rapidez para colocar el producto (tiempo
de la venta), etc., etc.
Un verdadero sistema de remuneración variable de corto
plazo debería contemplar todos los matices de la generación
del producto si se desea ser realmente efectivo en cuanto a su
impacto en la productividad de la empresa.
Paso 3: Análisis del Comportamiento Histórico
de la Producción
Una vez identificados los productos
entregados y los parámetros
de cantidad, calidad, tiempo y rendimiento aplicables al puesto,
es necesario realizar un análisis histórico de producción.
Esto se refiere a recopilar la información de cuando menos
12 meses previos para cada parámetro, a manera de contar
con un estándar actual del grupo de personas que ocupan
el puesto bajo análisis. Si bien, se puede discutir que
el promedio de producción del personal no necesariamente
califica como un estándar “óptimo”, en nuestra experiencia
tratar de definir un estándar ideal es más trabajo
del que se justifica para este tipo de diseños.
El promedio de producción identificado mediante la información
histórica luego se convierte en el nivel de productividad
que debe relacionarse con la mediana salarial del mercado. Es decir,
a cambio de ese promedio de producción, los ocupantes del
puesto deberían percibir, sumando salario fijo y variable,
un total comparable con la mediana del mercado.
Paso 4: Diseño de la Política y Fórmula
de Cálculo
En lo que se refiere
al diseño de la política y
fórmula de cálculo, existen tantas alternativas como
permita la imaginación de quien las está desarrollando.
No se puede decir que existe una fórmula correcta o una
incorrecta, pues en ocasiones es un tema de prueba y error, no
obstante, se identifican varias condiciones que deben respetarse:
- Entre más simple sea la fórmula de
cálculo mejor, pues un elemento muy relevante en cualquier
sistema de remuneración variable es que los ocupantes del
puesto puedan entenderlo y comprendan de dónde
sale su salario.
- Se debe tratar de incluir
todas las variables de producción (cantidad, calidad, tiempo y rendimiento) dentro
del cálculo, dejando abierta la posibilidad de ponderarlas
en la medida que se requiera hacer énfasis temporalmente
en uno u otro tema.
- Normalmente los rangos de
cumplimiento para fines de pago variable deben oscilar
entre 75% y 150%, es decir, debe establecerse un porcentaje
de cumplimiento bajo el cual no se debería
de reconocer ningún componente variable, así como
un límite superior de compensación variable. El establecimiento
de un límite superior podría entenderse como una
contradicción, pues se supone que el concepto mismo de remuneración
variable radica en pagar más a cambio de más producción.
En este sentido, si se desea ser más liberal, se puede mantener
un límite superior durante el período de prueba únicamente
y una vez verificado el sistema eliminar dicho límite.
Paso 5: Simulación en Paralelo y Oficialización
Se recomienda que el sistema se implemente
primero en forma paralela a cualquier sistema existente, haciendo
simulaciones de pago durante un mínimo de tres meses. Una vez que se puede constatar
que el sistema mantiene un comportamiento estable se puede proceder
a su implementación formal. En la etapa de implementación
formal puede enfrentarse una de las principales dificultades para
hacer realidad el sistema: los salarios fijos.
Una condición ineludible para implementar un sistema de
remuneración variable es la equiparación de la porción
fija dentro de la compensación, es decir, todos los ocupantes
del puesto tienen que recibir un salario base exactamente igual,
de lo contrario se pierde todo el sentido del mismo sistema. Dado
que por lo general encontramos que al momento de la implementación
los salarios de los ocupantes no son iguales, por diversas razones,
a menudo se deben tomar decisiones difíciles, pues siempre
existirán casos en los cuales el salario fijo debe ser reducido
y esto puede implicar la liquidación y recontratación
de personal. Es en este punto que ponemos a prueba la voluntad
de la empresa por implementar el sistema.
Conclusiones
En lo que a remuneración variable concierne, es importante
distinguir entre sistemas generales o de largo plazo (repartición
de utilidades, bono por cumplimiento de metas anuales, etc.) y los
sistemas individuales de corto plazo (tema del presente artículo).
Lo ideal es que exista una combinación balanceada de ambos
tipos de pago variable en la organización, de tal forma que
todo el personal tenga la posibilidad de incrementar sus ingresos
a cambio de “ir más allá” de lo normalmente esperado.
En fin, esa es precisamente la razón por la cual existen los
sistemas de pago variable. El hecho que cada vez más las empresas
se estén orientando a su implementación, es un simple
pero contundente reflejo de la creciente competitividad de los
mercados.
Ing.
Juan Fernando Varela
Gerente General
DESISA Consultores

El
Salvador - Costa Rica - Honduras - Nicaragua
|
Productos
y Servicios |
| Desde 1988, nuestra
Firma ha colaborado con empresas de todo giro de negocio proporcionando
servicios de consultoría empresarial en las siguientes
áreas: |
|
|
|