Con
bastante frecuencia encontramos desacuerdos, e inclusive conflictos,
originados por el nombre que se le ha acuñado a un puesto
u otro. Este tema, si bien no suele ser calificado como de gran
trascendencia en la gestión de las organizaciones, no deja
de ser problemático, especialmente para los responsables
de controlar el inventario
organizacional .
En la práctica, la decisión sobre qué nombre
darle a un puesto normalmente se origina de cuatro elementos fundamentales:
a) La naturaleza del trabajo; b) Las costumbres pasadas; c) La
cultura organizacional y d) El estatus. Es decir, en la actualidad,
buena parte de la decisión sobre los nombres de los puestos
se basa simplemente en lo que “nos suena bien” y que no discrepa
demasiado con lo que ya se tiene. En pocas palabras, son contadas
las organizaciones en donde esta temática se enfoca desde
una perspectiva verdaderamente técnica.
Por ejemplo, cuál es la diferencia entre un “Auxiliar Contable” un “Asistente
Contable” y un “Colaborador de Contabilidad”. Sin duda, pueden
variar las funciones específicas de los puestos al momento
de analizarlos en detalle, pero en el fondo, lo más seguro
es que encontraremos funciones relacionadas al registro y revisión
de operaciones contables y a la emisión de informes, cuadros
y declaraciones que nacen de dicha información. Por lo tanto,
el decidirse por uno u otro de los tres nombres anteriores realmente
dependerá del “gusto” de la persona que tome la decisión.
Sin duda habrá quien diga que no es
lo mismo un Auxiliar que
un Asistente , pues un Asistente asume responsabilidades
de mayor complejidad. Si nos vamos al diccionario, lo mismo es asistir que auxiliar ,
y la decisión de usar uno u otro término realmente
dependerá de con cuál nos sentimos más cómodos.
En este respecto, es importante tener mucho cuidado de no asumir
niveles de complejidad si no se cuenta primero con un sistema técnico
de valoración y clasificación de puestos.
Qué tal si analizamos los puestos de tres empresas y nos
encontramos en una de ellas con un “Jefe de Finanzas”, en otra
con un “Gerente de Finanzas” y en la tercera con un “Director de
Finanzas”. Si partimos del hecho que en las tres empresas el puesto
es el máximo responsable por las funciones de contabilidad,
tesorería y créditos y cobros, no existiría
argumento técnico para diferenciar los nombres, más
allá del “estatus” que queramos darle a la posición.
Para llegar a un planteamiento técnico, analicemos primero
los elementos conceptuales asociados a la definición del
título o nombre de un puesto de trabajo. El nombre de un
puesto, primero y antes que nada, debe reflejar la función
principal del mismo. Ahora bien, en este sentido, es necesario
hacer una clara diferenciación entre puestos responsables
de “ejecutar” y puestos responsables de “dirigir”. En puestos responsables
de ejecutar, siempre se deberá buscar la frase que mejor
pueda resumir el propósito del puesto, es decir, la acción
primordial. Por otra parte, en puestos responsables de dirigir,
el enfoque deberá fundamentarse en una nomenclatura jerárquica
apoyada por un sistema técnico de clasificación y
concatenado con el área funcional que se dirige.
Puestos Orientados a la Ejecución
Tal como se menciona previamente, en el nombre
de puestos ejecutores, es importante buscar resumir el propósito fundamental del
puesto de trabajo al definir su nombre. La primera palabra en el
nombre debe ser un adjetivo que tipifique la acción primordial
realizada por el puesto, seguido de una breve descripción
del ámbito de acción o tema funcional sobre el cual
se ejerce dicha acción. A continuación algunos ejemplos:
- Promotor de Microcréditos ( de
la acción de promover / la promoción
que realiza se orienta hacia servicios de microcrédito )
- Analista de Control de Calidad ( de
la acción de analizar / el análisis
lo realiza para actividades de control de calidad )
- Operador de Turbogenerador ( de
la acción de operar / la acción de
operar la ejerce sobre un turbogenerador de energía eléctrica )
Los anteriores son casos muy poco controversiales
y sirven para ejemplificar claramente el uso de la técnica recomendada
para establecer la nomenclatura de los puestos ejecutores. Sin
la intención de agotar todos los posibles casos, a continuación
se presentan los que suelen ser más “problemáticos” en
las organizaciones, así como algunas recomendaciones de
cómo abordarlos.
Profesiones y Labores Vocacionales
Existen puestos en los que las reglas anteriores
no aplican del todo, o bien, su aplicación puede llevarnos a nombres muy
poco convencionales. Por ejemplo, a un puesto que se dedica a fabricar
y rectificar piezas metálicas mediante la utilización
de un torno usualmente le llamamos “Tornero”. En este caso, podríamos
perfectamente usar el nombre “Operador de Torno” y estaríamos
aplicando el mismo criterio recomendado. Sin embargo, para el caso
de un “Carpintero”, difícilmente vamos a poder encontrar
un nombre bajo la regla establecida, pues se trata de una profesión
ya definida bajo dicho término. En la misma categoría
se ubican el Médico , el Abogado y el Pintor ,
entre otros. Para todos estos casos, lo mejor es mantenerse dentro
de la práctica común en cuanto a los nombres de dichos
cargos.
Puestos Asistenciales
Este es probablemente el caso más complicado en la nomenclatura
de puestos ejecutores. Lo primero que debemos reconocer es que,
aun y cuando las funciones de un puesto pueden ser consideradas
como “apoyo”, estos puestos también ejecutan, por lo que
son catalogados dentro de la categoría de puestos orientados
a la ejecución. Ahora bien, si decimos que la primera palabra
debe constituir un adjetivo que tipifique la acción, nos
encontraremos con el puesto auxiliar , el colaborador y
el asistente . Tal como se menciona al inicio, no existe
una diferencia técnica entre estos tres casos, por lo que
cualquiera es válido. Lo que debe evitarse es el uso indiscriminado
de estos términos para puestos que pueden nombrarse bajo
la regla básica. Por ejemplo, si nos encontramos con un
puesto que se dedica a preparar pedidos para despacho en una bodega
o almacén, sería más conveniente denominarlo Preparador
de Despachos de Bodega , en lugar de Auxiliar de Bodega ,
o Asistente de Bodega . Ahora bien, si ese puesto, además
de preparar despachos, ubica mercadería que ingresa, limpia
las instalaciones, participa en inventarios físicos, entre
otras actividades, es razonable y práctico utilizar el término
genérico de auxiliar o asistente . Esta
situación es muy común en los puestos de apoyo administrativo,
siendo nombrados típicamente como Asistentes Administrativos .
Nuestra experiencia nos dice que en buena parte de estos casos
es posible especificar mejor el título del puesto, por lo
que se debe hacer la reflexión antes de optar por el término
genérico.
Es importante en este tipo de puestos evitar
la relación
del nombre con un cierto nivel de complejidad, pues ello es temática
para la nomenclatura de puestos tipo o genéricos, no para
puestos funcionales. En este sentido, lo mejor es seleccionar un
solo término y utilizarlo de manera uniforme, es decir,
por ejemplo, a todos los puestos de apoyo nombrarlos como auxiliares
o como asistentes o como colaboradores, pero no combinar dichos
términos, independientemente que los puestos tengan diferentes
niveles de complejidad o responsabilidades. En lo particular, nos
inclinamos por el adjetivo asistente .
Puestos Multifunción
y de Servicio
En ocasiones nos encontraremos con puestos
en los cuales es muy difícil delimitar un solo propósito, lo cual permita
definir un adjetivo adecuado que los describa. Tomemos, por ejemplo,
el caso de un puesto que dedica parte de su tiempo a la atención
de consultas de clientes sobre sus cuentas por pagar, otra parte
la destina a llamadas de cobro y una tercera porción en
recibir pagos y registrarlos en el sistema de créditos.
En este caso no está claro si se trata de un puesto de servicio
al cliente, de cobros o de tesorería. En estos casos, y
aunque no se trata realmente de un puesto asistencial, pues tiene
sus áreas de responsabilidad bien delimitadas, puede resultar
práctico el uso del término Asistente de Cuentas
por Cobrar . Claro que si una de las tres actividades mencionadas
es predominante, es preferible establecer un nombre más
específico.
Para el caso de puestos cuyo objetivo principal
es atender clientes o proveedores en las relaciones que éstos tienen con la
organización, es recomendable el adjetivo “Gestor” como
inicio en el nombre (Ej. Gestor de Atención a Clientes,
Gestor de Servicio a Proveedores, Gestor de Ventas, Gestor de Cobros),
en el entendido que su función radica en “resolver casos”,
sean de servicio, de comercialización o de recuperación.
Puestos Orientados a Dirigir
La segunda gran categoría para fines del presente análisis
corresponde a los puestos cuya función primordial es dirigir
a otros hacia el cumplimiento de un propósito de equipo.
Sin duda se presentarán casos “grises” en donde no queda
claro si la función es dirigir o ejecutar, especialmente
en donde el equipo es muy pequeño. No obstante, por razones
prácticas entenderemos que en esta categoría se ubica
cualquier puesto que tiene de manera oficial al menos un puesto
subalterno, siendo responsable por los resultados de dicho(s) puestos.
En este grupo nos adentramos de lleno en el ámbito del “estatus” como
regla para el establecimiento del nombre. En sí, son pocas
las opciones de nomenclatura para los puestos de dirección.
Estas se presentan a continuación en una escala jerárquica
creciente que es normalmente aceptada en nuestro medio:
- Supervisor / Coordinador
- Jefe
- Gerente
- Director
- Vicepresidente
- Presidente
La gran pregunta en estos casos radica en cuál término
utilizar, pues al final de cuentas todos son válidos si
hacemos caso omiso de la escala y orden jerárquico de facto
antes indicado. Es decir, por costumbre decimos que un gerente
es más que un jefe, pero en realidad no hay nada escrito
en dicha materia. Es simplemente una costumbre cuyo origen realmente
es desconocido. De hecho, en el diccionario el término director,
gerente y jefe tienen significados fundamentalmente equivalentes.
El Método de Capa Jerárquica
Una forma simple de determinar el nombre que
se debería
usar radica en un simple conteo de capas jerárquicas consecutivas
y en base a ello establecer la nomenclatura del puesto. Para ello,
se parte del orden secuencial previamente indicado y se definen
las siguientes reglas:
- Supervisor
/ Coordinador :
aquel puesto que dirige una o más personas en puestos
dedicados directamente a la ejecución.
- Jefe :
aquel puesto que dirige a dos * o más
personas en puestos de supervisor o coordinador, los cuales
contemplan la condición anterior.
- Gerente :
aquel puesto que dirige a dos * o más
personas en puestos de jefe, los cuales contemplan la condición
anterior…. y así sucesivamente.
* Nota: es importante
recordar que nunca debe existir una relación de “uno a uno” en
puestos de mando
El Método de Clasificación
Un segundo camino, y de hecho el más recomendable, es el
basado en un sistema de valoración y clasificación
de puestos. Para ello basta implantar un sistema objetivo de valoración
que permita clasificar los puestos en niveles de magnitud. Estos
niveles, a su vez, pueden ser agrupados a manera de simular capas
jerárquicas, lo cual ofrece una plataforma mucho más
técnica para establecer la nomenclatura. Por ejemplo, para
todos los puestos de dirección clasificados en los niveles
del 6 al 10 se les denomina como jefes, mientras que los de niveles
del 11 al 15 como gerentes. La agrupación dependerá del
número de niveles resultante, sin embargo, es una mecánica
mucho más objetiva y práctica que la simple capa
jerárquica.
Sin menoscabo de lo anterior, y recordando
que para puestos de dirección el título con frecuencia tiene que ver
con estatus, la nomenclatura que sea utilizada en material impreso
de representación (Ej. tarjetas de presentación,
cartas hacia el exterior, etc.) puede ser diferente, siempre que
se guarde una relación razonable a la función del
puesto. Es decir, no hay mayor problema en que el Jefe de Ventas
tenga tarjetas de presentación bajo el título de
Director Comercial, si esto sirve a los propósitos de imagen
de la empresa.
Conclusiones
No es posible abarcar
todos los casos de nomenclatura en un artículo
de está índole, no obstante nos parece que los conceptos
detallados cubren buena parte de los más comunes. Ahora
bien, algo que no podemos olvidar es que un buen título
muchas veces será el resultado de una buena definición
del puesto, por lo que será de gran ayuda mantener un manual
de descripción
de funciones bien estructurado y actualizado. Ing. Juan Fernando Varela
Gerente General
DESISA Consultores

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